"No quiero ser como mi hermano" : Cansados de ser comparados con ese fastidioso ser, todo aquel que tenga un hermano/a habrá pensado en esta frase alguna vez.Preguntas comparativas: "¿Por qué no podés ordenar tu cuarto como Pepito?" "¿Por qué no sacás buenas notas como Juanita?"
Esa mala costumbre de los padres lo único que hace es intensificar nuestro odio hacia el susodicho. Si piensan que nos están motivando están equivocados, vamos a hacer todo lo contrario.
"No quiero ser un perdedor" : A todos nos enseñan que hay que jugar por diversión, que ganar es lo de menos...pero nadie quiere perder!!!
Sea por un premio o no, lo más lindo de todo juego es ganar para poder babosear al otro (esa es la frutillita de la torta, no sean hipócritas)
"No quiero ser más tu amigo" : Esta frase se relaciona con la mencionada anteriormente, pero en el caso de que nosotros hayamos sido el que perdió...Igual no importa porque después vamos a jugar a las cartas de Yugi Oh! con algún tío/a que no sepa las reglas y lo cagamos a versos (ese sería el caso de mis sobrinos).
"No quiero ser normal": Ya entrando en la adolescencia y como dice El Cuarteto, no queremos ser normales, ni igual a nadie. La meta es ser originales, llamar la atención.
Esto claramente esconde un grave trastorno psicológico, lo más adecuado es empezar con un tratamiento antes de los 5 años de edad ya que después puede ser demasiado tarde...
Muy importante: Los padres también necesitan apoyo en estas situaciones.

"No quiero estudiar ni trabajar": Seguimos en esa etapa rebelde en la que queremos estar chateando, saliendo, tomando, durmiendo o lo que sea...
Hasta que nos damos cuenta que no tenemos plata ni para adsl, ni para pagar una entrada a un boliche, ni para tomar ni para nada!! Bueno, para dormir no se necesita plata...
"No quiero ser grande": De la mano con la anterior, esta frase refleja que no queremos pagar cuentas, no queremos hijos (los buenos pañales son caros y no pienso lavar pañales de tela), no quiero preocuparme por la plata ni tener reponsabilidades, no quiero ser apóstol, no quiero mantener obispos. Quiero ir al país de nunca jamás y quedarme ahí con peter pan.

"No quiero ser un viejo/a de mierda": Más entraditos en años vamos a estar podridos de aguantar boludeces, vamos a ser más mañosos, nos pondrá de malhumor la jubilación, la menopausia, la impotencia (sexual obvio), no poder masticar la comida, no escuchar un coroncho, que nos manden a un geriátrico y quién sabe cuantas cosas más...

¿En cuántas cosas no queremos convertirnos en la vida? Tal vez tantas como todas aquellas que pretendíamos ser cuando eramos niños...
Claramente es más facil saber qué no queremos ser. Pero a veces terminamos siéndolo de todas formas.



